miércoles, 12 de agosto de 2015

Julie y Scott





Julie despertó en su habitación, el lugar antes cálido entre las sábanas, a su lado, hoy se encontraba vacío, su sensación de desconcierto se convirtió en un profundo sentimiento de soledad y dolor...

 Se levantó de la cama, encendió la luz para ahuyentar la oscuridad, miró el tocador y se percató con sorpresa de que la cajetilla arrugada, que contenía los cigarrillos de Scott, continuaba ahí, medio llena, el cenicero con algunas colillas, pero el aroma a humo se había desvanecido por completo hacía ya días. Cerro los ojos e intentó recordar su rostro, pero solo podía atraer a su mente esa mirada tan llena de un suplicante cariño que le regalaba cada vez que se encontraban, una mirada que rogaba un poco de verdadero amor... 

Se sintió miserable al encontrarse sujetando la vieja cajetilla y añorando esa piel cálida que envolvía el cuerpo atlético de quien fuera su amante tantas noches en secreto...
 
Tomó un encendedor y saco cuidadosamente un cigarro, percibió un nudo en su garganta, le ardieron los ojos, pero ya no quedaban lágrimas para llorar su partida. El calor de la llama la hizo retroceder, acercó su cara con el cigarrillo entre los labios. Estaba segura que casi podía oler el amor de Scott al respirar el humo. Mientras se ataba las agujetas de las botas, se dio cuenta que no había forma de reemplazarlo, salió de su departamento y se fumó su tristeza...

No hay comentarios:

Publicar un comentario